Con pruebas de ADN, verifican la identidad de los cultivares de pecán
El INTA desarrolló y aplica una metodología que combina marcadores microsatélites, estudios de fenología y características de las nueces para confirmar la identidad de los materiales.
Esto posibilita definir combinaciones de cultivares que favorezcan la polinización y elegir materiales adaptados a cada región.
Estos resultados serán presentados en el IV Simposio Sudamericano de Pecán que se realizará del 28 al 30 de octubre en Tucumán y Catamarca.
Identificar correctamente un cultivar de pecán es una condición clave para definir qué cultivares utilizar en cada región y cómo combinarlo dentro de una plantación para lograr una eficiente polinización.
Con ese objetivo, el INTA desarrolló una metodología que permite comprobar la identidad genética de los árboles mediante perfiles de ADN obtenidos con marcadores microsatélites, complementados con información fenológica y características de las nueces.
El trabajo forma parte de una larga trayectoria del organismo con este cultivo.
Según explicó Ana Laura Grassi -especialista del INTA Delta del Paraná a cargo de los relevamientos fenológicos-, el INTA trabaja con un programa continuo de introducción, multiplicación, evaluación y conservación de cultivares en la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná.
En ese marco, el INTA incorporó materiales provenientes del programa de mejoramiento de pecán del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y avanzó con su identificación y evaluación.
Actualmente, la EEA Delta del Paraná conserva cultivares introducidos, ya identificados, y dos desarrollados por el INTA.
Mientras, una red nacional de ensayos permite evaluar su comportamiento en distintas regiones del país.
Además, hay 20 cultivares inscriptos en el INASE y se avanza en la descripción y caracterización de otros 14 (Caddo, Colby, Curtis, Elliott, Giles, Green River, Hirschi, Hodge, Kanza, Lucas, Major, Nacono, Osage y Riverside), los cuales próximamente serán presentados para su inscripción en el Registro Nacional de Cultivares (RNC).
La identificación genética comenzó con los primeros análisis de perfiles de ADN mediante marcadores microsatélites.
“Estos análisis son similares a las pruebas de paternidad o filiación que se hacen en humanos”, indicó Carolina Martínez, investigadora del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) de INTA.
A partir de muestras de hojas, el equipo extrajo ADN y analizó un conjunto de marcadores capaces de generar perfiles genéticos únicos.
Estos perfiles permiten identificar los cultivares, establecer su trazabilidad y estudiar su diversidad y sus relaciones genéticas.
La información molecular se complementó con el seguimiento de distintos momentos del ciclo de las plantas, entre ellos la brotación, la floración, la liberación de polen, la receptividad del estigma, el amarillamiento y la caída de las hojas, además de características de las nueces.
La combinación de estos datos permitió comprobar la identidad genética de los cultivares introducidos formalmente.
“Cada árbol individual tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética”, explicó Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular del IABIMO de INTA.
Los microsatélites resultan especialmente útiles porque son secuencias cortas de ADN que se repiten en el genoma y presentan variaciones entre individuos. Esa característica permite diferenciar cultivares mediante sus perfiles genéticos.
Para el sector productivo, la herramienta tiene una aplicación concreta: asegura que cada planta corresponde al cultivar declarado, condición para aprovechar la información de comportamiento que genera la red de evaluación del INTA en distintas regiones del país.
Además, conocer con precisión la identidad de cada cultivar permite definir de manera adecuada su combinación dentro de las plantaciones.
El pecán es dicógamo: en cada cultivar, la liberación de polen y la receptividad del estigma ocurren en momentos distintos (cultivares protándricos o tipo I, y protogínicos o tipo II).
Por eso, —según explicó Enrique Frusso, referente en el cultivo de pecán en el INTA— en una plantación se combinan cultivares cuyos períodos se complementan, condición para la polinización de las flores femeninas y el cuajado de los frutos.
Si un árbol no es del cultivar que se cree, la combinación falla”.
El trabajo también abre una posibilidad concreta para el sector productivo: las metodologías de laboratorio desarrolladas están disponibles para analizar muestras de pecán cuando existen dudas sobre la identidad de individuos pertenecientes a cultivares inscriptos por el INTA en el Registro Nacional de Cultivares del INASE.
De esta manera, el trabajo desarrollado por el INTA a través del trabajo conjunto del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular, el Instituto de Recursos Biológicos y la EEA Delta del Paraná, suma una herramienta de identificación que vincula la información genética con la observación del comportamiento de las plantas.
El resultado es una caracterización más precisa de los materiales disponibles y una base técnica para definir su utilización según las características de cada región y de cada plantación.
Estos resultados serán presentados en el simposio durante la conferencia “Identificación de cultivares de pecán en Argentina”, a cargo de Carolina Martínez.
Un Simposio, dos provincias
Del 28 al 30 de octubre se realizará en Tucumán y Catamarca el IV Simposio Sudamericano de Pecán y la Convención Anual de la CAPPECÁN.
Se trata de un espacio para compartir avances, experiencias de campo e innovación, y para fortalecer la articulación entre producción, tecnología, calidad, agregado de valor y apertura de mercados.
El Simposio lo organiza el INTA junto a los organismos de ciencia y técnica de Brasil (Embrapa) y Uruguay (INIA), con el acompañamiento de los gobiernos de Tucumán y Catamarca, la CAPPECÁN, el Clúster del Pecán y otras instituciones del sector.
El Simposio constituye el principal ámbito de intercambio científico, tecnológico y productivo vinculado al cultivo de pecán, articulando a investigadores, productores, empresas, cámaras, organismos públicos, instituciones de I+D, universidades nacionales e internacionales e inversores.
INTA



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