jueves, 22 de octubre de 2026

Vacunas contra la gripe aviar Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas

 

Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar. Foto: gentileza investigadores.

Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar

A partir de un convenio I+D entre el Consejo, la UBA y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, el proyecto tiene por objetivo generar un producto que permita inmunizar rápidamente a las personas contra el virus, en caso de que comience a transmitirse entre humanos de manera eficiente.

Un equipo de científicos del CONICET en el Laboratorio de Inmunotecnología de Ácidos Nucleicos (LITAN) del Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPaM, CONICET-UBA) avanza en el desarrollo de una vacuna de ARN mensajero (ARNm) contra la influenza H5N1, que será evaluada en ensayos preclínicos. 

Los prometedores resultados preliminares de este proyecto, que se lleva adelante en el marco de un convenio I+D entre el CONICET, la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (FMED, UBA) y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, le valieron recibir el apoyo de la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI).

 CEPI es una asociación innovadora entre organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y civiles, cuya misión es acelerar el desarrollo de vacunas contra las amenazas epidémicas y pandémicas, de modo que puedan ser accesibles para todas las personas.

El virus de influenza H5N1 -también conocido como gripe aviar- ha experimentado en los últimos años una expansión sin precedentes en el mundo animal. 

A partir de 2021 comenzó a circular entre aves silvestres y de granja una variante particular de este patógeno conocida como clado 2.3.4.4b, que pronto empezó también a infectar a diversas especies de mamíferos, como focas, zorros, gatos, vacas lecheras y hasta cerdos. 

Esta situación resultó novedosa, dado que hasta hace poco tiempo el H5N1 era un problema que afectaba solamente a las aves.

En cuanto a infecciones en humanos, desde 1997 se reportaron cerca de 1.000 casos en 25 países. 

Lo que preocupa a los especialistas no es tanto la cantidad de casos —que sigue siendo baja— sino la letalidad: aproximadamente la mitad de las personas infectadas murieron, lo que implica una tasa de mortalidad altísima comparada con la gripe estacional.

Aunque la mayoría de los contagios en humanos ocurrieron por contacto directo con animales infectados, la preocupación es que cuantas más especies de mamíferos sean infectadas por el virus, más posibilidades hay de que mute y se adapte para transmitirse eficientemente de persona a persona. 

“De hecho, hay evidencia reciente que sugiere que la variante 2.3.4.4b ya tendría cierta capacidad de transmitirse entre mamíferos. 

Si el virus diera el salto a una transmisión eficiente entre seres humanos, estaríamos frente a la posibilidad de una nueva pandemia de influenza”, afirma Andrés Sánchez Alberti, investigador del CONICET en el IMPaM y líder del proyecto.

María Alicia Delfino trabaja en el laboratio. Foto: Camila Aloso Suarez

La necesidad de obtener vacunas rápidamente

Frente al posible escenario de que el virus se vuelva un problema acuciante para la salud pública, con potencial pandémico, se hace necesario poder contar con vacunas seguras y eficientes que se puedan obtener de manera rápida. 

“Hoy no estamos preparados para eso. 

La última vez que tuvimos una pandemia de gripe (influenza H1N1), en 2009, las vacunas llegaron demasiado tarde para frenar las primeras olas de contagio”, advierte Sánchez Alberti.

Según el investigador, uno de los problemas tuvo que ver con  un sistema de producción de vacunas contra la influenza, que no sufrió demasiados cambios en los últimos 70 años. 

“La mayoría se sigue fabricando en huevos de gallina embrionados: se inyecta el virus en el huevo, se lo deja crecer varios días, y después se purifica”, explica Sanchez Alberti.  

Para el científico, aunque se trata de un sistema confiable y económico, tiene limitaciones importantes, puesto que necesita millones de huevos libres de patógenos y el proceso de adaptación del virus al huevo puede generar mutaciones que hagan que la vacuna final se parezca menos al patógeno que circula realmente.  

Además, todo el proceso, desde que se elige la cepa hasta que la vacuna está lista, tarda alrededor de 6 meses. 

“En un contexto pandémico, seis meses es una eternidad”, advierte el investigador, que agrega que, aunque también existen plataformas de cultivo celular que evitan algunos de estos problemas, son técnicamente más complejas y caras de escalar.

Ahí es donde las vacunas de ARNm, tecnología que se hizo conocida masivamente durante la pandemia de COVID-19, podrían ofrecer una solución.  

Para el investigador del CONICET, la gran ventaja de esta tecnología es su velocidad y la flexibilidad, dado que no hace falta cultivar virus en huevos ni en células, sino que alcanza con conocer la secuencia genética del antígeno que se  quiere que el sistema inmune reconozca. 

En este sentido, destaca que durante la pandemia de SARS-CoV-2, la primera vacuna de ARNm se aplicó sólo  64 días después de que se publicara la secuencia genética del virus.

Además, la misma planta y el mismo proceso que sirven para hacer una vacuna de ARNm contra la gripe, sirven —con ajustes menores— para hacer una vacuna contra otro patógeno. 

“Eso significa que una fábrica de ARNm no depende de un solo producto para mantenerse activa todo el año, algo que fue un problema serio para las plantas que se instalaron en distintos países en la década de 2010 y que después tuvieron que cerrar por falta de demanda constante”, indica el investigador.

Científicos del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar. Foto: gentileza investigadores.

Diferentes formulaciones y nuevas apuestas

La mayoría de las vacunas de influenza, incluidas casi todas las de ARNm que están en desarrollo hoy en el mundo, apuntan a un blanco clave: la hemaglutinina (HA), la proteína que el virus usa para entrar a las células. 

En este mismo sentido, el equipo del LITAN trabaja en la comparación de distintas formulaciones de ARNm que codifican para la HA del H5, de manera de entender cuál genera mejor respuesta inmune, con qué dosis, y con qué perfil de seguridad, antes de pasar hacia ensayos más avanzados.

En todos estos casos, el ARNm carga instrucciones para que las células del individuo vacunado fabriquen la proteína HA del H5N1  y, de esta  manera, el sistema inmune la reconozca como extraña y genere anticuerpos contra ella. 

“No estamos inventando una química nueva, sino aplicando una plataforma ya validada a un blanco distinto: el H5N1”, señala Sánchez Alberti.

Sin embargo, el equipo del LITAN también trabaja en nuevas alternativas . 

“Apostar todo a la HA tiene un techo. 

La HA es una proteína que muta con relativa frecuencia, así que un virus puede ‘escaparse’ de la inmunidad que genera la vacuna si esa proteína cambia lo suficiente. 

Ahí aparece la neuraminidasa (NA), la otra proteína grande de la superficie del virus, que hasta ahora quedó bastante relegada en el diseño de vacunas”, explica el científico.

La NA tiene una función distinta: ayuda al virus a liberarse de la célula infectada para poder seguir contagiando. 

Bloquear la NA no necesariamente evitaría la infección, pero reduciría la cantidad de virus liberada, lo que significaría menos síntomas y, sobre todo, menos transmisión hacia otras personas. 

Además, la NA muta más lento que la HA, y se sabe que sus cambios no van de la mano de los que ocurran en la HA. 

Es decir, si en el virus muta la HA, no implica que la NA cambie al mismo tiempo. 

“Entonces, una vacuna que apunte a las dos proteínas tiene una segunda línea de defensa que es más estable en el tiempo”, asegura el investigador.

Para ello, el equipo del LITAN se propone construir moléculas híbridas H5N1 que combinen partes de la HA y la NA. 

La idea es lograr una inmunidad más amplia y duradera, que no dependa de una sola proteína y que además proteja contra distintas variantes de H5N1 y virus relacionados, algo que las vacunas tradicionales centradas solo en HA no logran.

Hasta el momento, han avanzado en el diseño de más de una decena de antígenos candidatos contra distintos blancos de influenza, incluyendo las variantes convencionales de H5 y los diseños innovadores que combinan HA y NA. 

Además lograron producir y evaluar estas construcciones de ARNm encapsulado, tanto en ensayos in vitro como in vivo, que confirmaron que las células efectivamente producen la proteína esperada y que generan una respuesta inmune.

Sebastiían Trinitario tCONICET.rabaja en el laboratorio. Foto: Camila Alonso Suarez.

La potencia de la colaboración público-privada

El proyecto tiene la virtud de conectar un laboratorio que funciona en un instituto público, que depende del CONICET y la UBA, con una empresa biotecnológica argentina con años de experiencia en producción de vacunas contra la influenza estacional, como Sinergium Biotech. 

El convenio, firmado en 2025, fue gestionado a través de la Gerencia de Vinculación Tecnológica (GVT) del CONICET

“La lógica de la asociación es bien clara: nosotros, desde el ámbito académico, aportamos el conocimiento profundo de la biología del virus, el diseño de los antígenos, el desarrollo de las secuencias de ARNm y los estudios de inmunogenicidad, es decir, comprobar si lo que diseñamos efectivamente genera una buena respuesta inmune”, afirma Natacha Cerny, investigadora del CONICET en el IMPaM.

“Sinergium, por su parte, pone su experiencia en el diseño de procesos industriales, la producción de ARNm a mayor escala, el desarrollo clínico y toda la caracterización analítica que se necesita para que un producto pueda eventualmente llegar a instancias regulatorias. 

En este contexto, es fundamental destacar el esfuerzo del sector privado. Sinergium Biotech se encuentra realizando una inversión estimada en más de 20 millones de dólares para construir una planta industrial de vanguardia que permitirá producir ARNm a escala comercial directamente en Argentina”, señala Belén Varela, Project Manager de Sinergium Biotech.

Para Sánchez Alberti, asociaciones como esta son la única forma realista de recorrer todo el camino: desde una idea que nace en un laboratorio académico hasta un producto que efectivamente se pueda fabricar y usar.

El investigador del CONICET destaca que estas asociaciones, además de permitir el desarrollo de nuevos productos, también favorecen la formación de recursos humanos de alto nivel y puntualiza que en el marco de este proyecto, la doctora en Bioquímica María Alicia Delfino desarrolla su posdoctorado con una beca cofinanciada entre el CONICET y Sinergium Biotech. 

“De este modo es posible adquirir la experiencia real de llevar una idea desde la mesada del laboratorio hasta un desarrollo con estándares industriales, algo que en la formación académica tradicional es difícil de conseguir”, subraya.

Una nueva perspectiva

Recientemente, científicos del LITAN junto con personal de Sinergium Biotech publicaron un artículo en la revista Vaccines que aporta un marco general para comprender el proyecto. 

“En el trabajo repasamos las lecciones que dejó el Plan de Acción Global para Vacunas contra la Influenza (GAP) de la OMS, que en la década de 2010 ayudó a instalar capacidad de producción de vacunas en varios países en desarrollo, pero que después mostró un problema: muchas de esas plantas, al depender de un solo producto, no pudieron sostenerse económicamente entre pandemias y terminaron cerrando”, señala Luciano Chaneton, Jefe de Investigación y Desarrollo de Sinergium Biotech, y agrega: 

“De ahí sacamos una lección central: no alcanza con instalar una planta de producción industrial, hace falta que esa capacidad se sostenga en el tiempo con una cartera de productos diversificada y con mecanismos de demanda predecibles”.

“Nuestro proyecto es, en cierto modo, la aplicación concreta de esas lecciones: usamos una plataforma de ARNm que es mucho más flexible que el sistema basado en huevos, dado que no nos obliga a depender de un solo producto”, señala Delfino, primera autora del artículo. 

Y agrega que la misma infraestructura y el mismo proceso que usa para desarrollar candidatos contra el H5N1 se pueden aplicar también a la vacuna estacional de influenza o contra otros patógenos de interés regional, lo que le da sostenibilidad económica a la plataforma. 

“El artículo, entonces, es el ‘por qué’ y el ‘cómo’ detrás del trabajo que venimos haciendo día a día en el laboratorio y en la planta de Sinergium Biotech”, señala.

Para finalizar, Sánchez Alberti destaca los avances logrados hasta el momento, que les permitieron conseguir el apoyo de CEPI. 

“Esta asociación soporta iniciativas que demuestran, con datos concretos, que se puede desarrollar localmente una respuesta rápida ante amenazas pandémicas como el H5N1, en lugar de depender pasivamente de que la solución llegue desde afuera”.

Referencia bibliográfica

Delfino, M. A., Borgo, J., Chaneton, L., Cerny, N., Bivona, A. E., Gsell, P., … & Sánchez Alberti, A. (2026). From Global Insights to Local Action: Bridging Vaccine Design and Manufacturing Gaps in H5N1 Pandemic Readiness. Vaccines, 14(6), 519. https://doi.org/10.3390/vaccines14060519

Por Miguel Faigón

CONICET

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martes, 20 de octubre de 2026

Pecán Con pruebas de ADN, verifican la identidad de los cultivares

 

 Con pruebas de ADN, verifican la identidad de los cultivares de pecán

El INTA desarrolló y aplica una metodología que combina marcadores microsatélites, estudios de fenología y características de las nueces para confirmar la identidad de los materiales. 

Esto posibilita definir combinaciones de cultivares que favorezcan la polinización y elegir materiales adaptados a cada región. 

Estos resultados serán presentados en el IV Simposio Sudamericano de Pecán que se realizará del 28 al 30 de octubre en Tucumán y Catamarca.

Identificar correctamente un cultivar de pecán es una condición clave para definir qué cultivares utilizar en cada región y cómo combinarlo dentro de una plantación para lograr una eficiente polinización. 

Con ese objetivo, el INTA desarrolló una metodología que permite comprobar la identidad genética de los árboles mediante perfiles de ADN obtenidos con marcadores microsatélites, complementados con información fenológica y características de las nueces.

El trabajo forma parte de una larga trayectoria del organismo con este cultivo. 

Según explicó Ana Laura Grassi -especialista del INTA Delta del Paraná a cargo de los relevamientos fenológicos-, el INTA trabaja con un programa continuo de introducción, multiplicación, evaluación y conservación de cultivares en la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná.

En ese marco, el INTA incorporó materiales provenientes del programa de mejoramiento de pecán del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y avanzó con su identificación y evaluación. 

Actualmente, la EEA Delta del Paraná conserva cultivares introducidos, ya identificados, y dos desarrollados por el INTA. 

Mientras, una red nacional de ensayos permite evaluar su comportamiento en distintas regiones del país.

Además, hay 20 cultivares inscriptos en el INASE y se avanza en la descripción y caracterización de otros 14 (Caddo, Colby, Curtis, Elliott, Giles, Green River, Hirschi, Hodge, Kanza, Lucas, Major, Nacono, Osage y Riverside), los cuales próximamente serán presentados para su inscripción en el Registro Nacional de Cultivares (RNC).

La identificación genética comenzó con los primeros análisis de perfiles de ADN mediante marcadores microsatélites. 

“Estos análisis son similares a las pruebas de paternidad o filiación que se hacen en humanos”, indicó Carolina Martínez, investigadora del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) de INTA.

A partir de muestras de hojas, el equipo extrajo ADN y analizó un conjunto de marcadores capaces de generar perfiles genéticos únicos. 

Estos perfiles permiten identificar los cultivares, establecer su trazabilidad y estudiar su diversidad y sus relaciones genéticas.

La información molecular se complementó con el seguimiento de distintos momentos del ciclo de las plantas, entre ellos la brotación, la floración, la liberación de polen, la receptividad del estigma, el amarillamiento y la caída de las hojas, además de características de las nueces. 

La combinación de estos datos permitió comprobar la identidad genética de los cultivares introducidos formalmente.

“Cada árbol individual tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética”, explicó Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular del IABIMO de INTA. 

Los microsatélites resultan especialmente útiles porque son secuencias cortas de ADN que se repiten en el genoma y presentan variaciones entre individuos. Esa característica permite diferenciar cultivares mediante sus perfiles genéticos.

Para el sector productivo, la herramienta tiene una aplicación concreta: asegura que cada planta corresponde al cultivar declarado, condición para aprovechar la información de comportamiento que genera la red de evaluación del INTA en distintas regiones del país.

Además, conocer con precisión la identidad de cada cultivar permite definir de manera adecuada su combinación dentro de las plantaciones. 

El pecán es dicógamo: en cada cultivar, la liberación de polen y la receptividad del estigma ocurren en momentos distintos (cultivares protándricos o tipo I, y protogínicos o tipo II). 

Por eso, —según explicó Enrique Frusso, referente en el cultivo de pecán en el INTA— en una plantación se combinan cultivares cuyos períodos se complementan, condición para la polinización de las flores femeninas y el cuajado de los frutos. 

Si un árbol no es del cultivar que se cree, la combinación falla”.

El trabajo también abre una posibilidad concreta para el sector productivo: las metodologías de laboratorio desarrolladas están disponibles para analizar muestras de pecán cuando existen dudas sobre la identidad de individuos pertenecientes a cultivares inscriptos por el INTA en el Registro Nacional de Cultivares del INASE.

De esta manera, el trabajo desarrollado por el INTA a través del trabajo conjunto del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular, el Instituto de Recursos Biológicos y la EEA Delta del Paraná, suma una herramienta de identificación que vincula la información genética con la observación del comportamiento de las plantas.

El resultado es una caracterización más precisa de los materiales disponibles y una base técnica para definir su utilización según las características de cada región y de cada plantación. 

Estos resultados serán presentados en el simposio durante la conferencia “Identificación de cultivares de pecán en Argentina”, a cargo de Carolina Martínez.

Un Simposio, dos provincias

Del 28 al 30 de octubre se realizará en Tucumán y Catamarca el IV Simposio Sudamericano de Pecán y la Convención Anual de la CAPPECÁN. 

Se trata de un espacio para compartir avances, experiencias de campo e innovación, y para fortalecer la articulación entre producción, tecnología, calidad, agregado de valor y apertura de mercados.

El Simposio lo organiza el INTA junto a los organismos de ciencia y técnica de Brasil (Embrapa) y Uruguay (INIA), con el acompañamiento de los gobiernos de Tucumán y Catamarca, la CAPPECÁN, el Clúster del Pecán y otras instituciones del sector. 

El Simposio constituye el principal ámbito de intercambio científico, tecnológico y productivo vinculado al cultivo de pecán, articulando a investigadores, productores, empresas, cámaras, organismos públicos, instituciones de I+D, universidades nacionales e internacionales e inversores.

INTA

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jueves, 15 de octubre de 2026

Biotecnología reproductiva Trabajan en un proyecto para conservar y potenciar los recursos genéticos de la ganadería en Mendoza

 

 Imagen de microscopio mostrando ovocitos bovinos madurados in vitro obtenidos en el LABRYM.

Biotecnología reproductiva Trabajan en un proyecto para conservar y potenciar los recursos genéticos de la ganadería en Mendoza

La iniciativa, desarrollada en el marco de un convenio entre el CONICET y el gobierno provincial, permitirá fortalecer el uso de tecnologías reproductivas en bovinos y caprinos, desde la evaluación y criopreservación de semen hasta la producción y transferencia de embriones.

La aplicación de herramientas de biotecnología reproductiva ofrece nuevas posibilidades para mejorar la producción ganadera y contribuir a la conservación de los recursos genéticos animales. 

Un equipo de investigación del CONICET trabaja en el desarrollo de tecnologías reproductivas orientadas a la conservación y mejora genética de poblaciones caprinas y bovinas en Mendoza. 

El proyecto se enmarca en un convenio entre el CONICET y la Dirección Provincial de Ganadería, del gobierno provincial y contempla el desarrollo de distintas estrategias vinculadas con la reproducción asistida y el fortalecimiento de las capacidades productivas.

Uno de los aportes del acuerdo se relaciona con la evaluación de la calidad seminal de los animales, tanto desde el punto de vista morfológico como funcional. 

Esta información permite conocer su potencial reproductivo y seleccionar muestras destinadas a la reproducción asistida y a la conservación.

“Una de las estrategias centrales del acuerdo será la criopreservación de semen, que permite conservar material reproductivo durante períodos prolongados y mantener disponible el potencial genético de animales de interés productivo”, comenta Marcela A. Michaut, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO) y responsable del proyecto.

La investigadora explica que el almacenamiento de semen y embriones constituye una herramienta clave para la preservación de recursos genéticos, ya que permite disponer de ellos en futuros programas reproductivos.

Científicos del CONICET en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del IHEM trabajan en el desarrollo de tecnologías reproductivas orientadas a poblaciones caprinas y bovinas de Mendoza

Biotecnología reproductiva al servicio de la producción

El convenio contempla, además, el desarrollo y la aplicación de diferentes técnicas de reproducción asistida, como la inseminación artificial y la transferencia de embriones, así como la producción de embriones mediante técnicas de reproducción in vivo (dentro del organismo).

“Estas herramientas permiten multiplicar el aporte reproductivo de animales seleccionados y favorecer la incorporación y conservación de características de interés para los sistemas productivos. 

Al mismo tiempo, posibilitan preservar material genético de poblaciones animales que poseen valor productivo y que forman parte del patrimonio ganadero de la región”, destaca la científica.

Según Michaut, el proyecto prevé, en una etapa posterior, avanzar en el desarrollo de protocolos para la producción de embriones in vitro (en laboratorio), mediante técnicas de fecundación in vitro o inyección intracitoplasmática de espermatozoides. 

Esta última es una técnica de reproducción asistida que consiste en inyectar un único espermatozoide directamente dentro de un óvulo maduro en un laboratorio.

El desarrollo de estas metodologías permitirá ampliar las posibilidades de utilización del material reproductivo conservado y generar nuevas estrategias para el mejoramiento y la conservación de poblaciones animales. 

“Si bien las primeras acciones estarán orientadas principalmente a bovinos y caprinos, las capacidades desarrolladas podrán eventualmente extenderse a otras especies de interés ganadero, de acuerdo con sus características reproductivas y las posibilidades técnicas disponibles para cada una”, explica.

Científicos del CONICET en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del IHEM trabajan en el desarrollo de tecnologías reproductivas orientadas a poblaciones caprinas y bovinas de Mendoza

Un laboratorio con experiencia en reproducción y transferencia tecnológica

Las actividades estarán a cargo del Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular (LaBRYM) del IHEM, dirigido por Michaut. 

El grupo posee experiencia en el estudio y la manipulación de gametas de mamíferos y en el desarrollo de técnicas de reproducción asistida. 

Además, cuenta con antecedentes en la aplicación de herramientas de biotecnología reproductiva a la producción animal.

“Hemos participado en iniciativas orientadas a la incorporación de tecnologías reproductivas en la producción caprina de la región de Cuyo, incluyendo estrategias de criopreservación de semen e inseminación artificial. 

Esta experiencia constituye un antecedente relevante para el desarrollo de las nuevas acciones previstas en el convenio”, relata la científica.

La propuesta contempla, además, la articulación entre investigadores, profesionales y técnicos de ambas instituciones, junto con instancias de capacitación y transferencia de conocimientos destinadas a productores y otros actores vinculados con la actividad ganadera.

Científicos del CONICET en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del IHEM trabajan en el desarrollo de tecnologías reproductivas orientadas a poblaciones caprinas y bovinas de Mendoza

Conservar hoy para producir y recuperar mañana

La posibilidad de preservar semen y embriones permite mantener material biológico de animales seleccionados y construir una reserva genética que pueda ser utilizada en el futuro. 

En este sentido, el proyecto contempla la conformación de un banco de germoplasma, con almacenamiento de semen y embriones en el LaBRYM, como parte de una estrategia de conservación y manejo de los recursos genéticos.

Según la investigadora, contar con material reproductivo conservado en condiciones adecuadas puede ser importante frente a situaciones que provoquen pérdidas de ganado, como sequías prolongadas, incendios u otros eventos que afecten a las poblaciones animales y a la actividad productiva. 

“Disponer de una reserva de material genético permite contar con una herramienta para apoyar, posteriormente, estrategias de recuperación de las poblaciones afectadas y evitar que la pérdida de animales implique también la pérdida irreversible de determinados recursos genéticos”, comenta.

Para finalizar, la científica destaca que el convenio contempla el seguimiento y la evaluación de las estrategias desarrolladas, así como la sistematización y comunicación de los resultados. 

La generación de información científica y técnica permitirá evaluar el alcance de las herramientas implementadas y aportar conocimientos para futuras estrategias de conservación, recuperación y mejoramiento genético. 

De este modo, el proyecto busca fortalecer capacidades que puedan ser utilizadas de manera sostenida por el sector ganadero de Mendoza.

Científicos del CONICET en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular del IHEM trabajan en el desarrollo de tecnologías reproductivas orientadas a poblaciones caprinas y bovinas de Mendoza

Por Leonardo Fernández – Área de Comunicación CONICET CCT Mendoza

CONICET

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Fotosíntesis Identifican un cambio estructural clave que mejora la eficiencia

 

Identifican un cambio estructural clave que mejora la eficiencia de la fotosíntesis

Sebastián Klinke, encargado de nuestro servicio de Cristalografía, integró un equipo formado por científicos de Argentina y Alemania que dilucidó un truco molecular que permite que plantas como el maíz, el sorgo o la caña de azúcar incorporen de manera óptima el dióxido de carbono del ambiente para fabricar azúcares y crecer. 

El hallazgo permitiría diseñar estrategias para mejorar componentes de la fotosíntesis y aumentar la tolerancia de los cultivos frente a condiciones ambientales adversas.

Muchos cultivos de importancia agronómica como el maíz, el sorgo o la caña de azúcar, han desarrollado durante la evolución el llamado “metabolismo C4”: un truco molecular que vuelve más eficiente la fotosíntesis y permite utilizar mejor el dióxido de carbono del ambiente como fuente de carbono, especialmente en condiciones de alta temperatura o radiación y menor disponibilidad de agua. 

Ahora, un equipo de investigación internacional liderado por dos científicas argentinas descubrió los sutiles cambios estructurales que le permiten a una enzima clave participar de este proceso, lo cual podría servir en el futuro para el desarrollo de plantas que resistan mejor las condiciones ambientales adversas. 

Los hallazgos fueron presentados en dos artículos diferentes, pero complementarios, en las revistas Molecular Biology and Evolution y The Plant Journal, siendo portada de esta última.

“Comprender estos determinantes moleculares no sólo nos permite reconstruir cómo se especializaron estas enzimas durante la evolución de la fotosíntesis C4, sino que también abre perspectivas para el futuro. 

Por ejemplo, este conocimiento podría utilizarse, mediante estrategias de ingeniería y edición génica, para modificar enzimas de plantas con metabolismo C3 [menos eficientes en la utilización del dióxido de carbono] e intentar incorporar algunas de las características que contribuyen a las ventajas adaptativas y productivas de las plantas C4”, señala una de las investigadoras principales, Clarisa Alvarez, doctora en Ciencias Biológicas, investigadora del CONICET en el Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI), que depende también de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Alvarez unió fuerzas con la doctora en Bioquímica Verónica Maurino, una colega argentina que trabaja en la Universidad de Bonn, en Alemania, y quien dirige el Departamento de Fisiología Molecular de Plantas de esa institución. 

Juntas se enfocaron a estudiar un mecanismo clave del metabolismo C4: la concentración de dióxido de carbono alrededor de una enzima de los cloroplastos, llamada RuBisCO, que se encarga de fijar ese gas de la atmósfera a un azúcar. 

“La RuBisCO es clave en la fotosíntesis porque permite a las plantas incorporar el dióxido de carbono y transformarlo en compuestos orgánicos necesarios para crecer”, explica Alvarez, quien también es codirectora de la Escuela de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR y prosecretaria de la Asociación Argentina de Cristalografía.

En particular, Alvarez y Maurino examinaron en detalle la participación de otra enzima, llamada “enzima málica dependiente de NADP+” o NADP-ME, que concentra el dióxido de carbono alrededor de RuBisCO a partir de la degradación de un azúcar. 

Esa concentración es importante porque evita que RuBisCO se “distraiga” con el oxígeno en lugar de fijar el dióxido de carbono.   

El interrogante para resolver era el siguiente: ¿cuál es la diferencia entre la variante o “isoforma” de NADP-ME que cumple ese rol en la fotosíntesis C4 de plantas como el maíz o el sorgo -conocida como C4-NADP-ME- y otras isoformas de la enzima que tienen funciones metabólicas diferentes? 

En otras palabras: ¿qué explica la capacidad de C4-NADP-ME de integrar el engranaje de la fotosíntesis y por qué sus “hermanas” se tienen que dedicar a otras tareas?

Pequeñas diferencias en la estructura de enzimas como NADP-ME determinan propiedades funcionales muy distintas, explica Alvarez: 

“Para hacer una analogía con el deporte, sería como comparar una pelota de fútbol con una de básquet: ambas son pelotas y tienen características generales muy similares, pero pequeñas diferencias en su estructura hacen que estén especialmente adaptadas a funciones distintas. 

No sería lo mismo pedirle a Messi que juegue al fútbol con una pelota de básquet o a Ginóbili que intente encestar con una de fútbol”, grafica. 

Sebastián Klinke, quien se encargó de los estudios de cristalografía en ambos artículos, junto a Clarisa Alvarez.

Un acelerador de partículas de más de dos kilómetros de circunferencia

Para dilucidar en qué consisten esas diferencias, Alvarez y Maurino recurrieron a diversas técnicas de análisis, incluyendo la cristalografía: un método que “congela” y obtiene, como si fuese una foto, la estructura de una proteína a altísima resolución, permitiendo ver dónde están ubicados sus átomos. 

“Eso da la ventaja de poder comparar esas ‘fotos’ entre distintas proteínas que se parecen”, señala otro coautor, Sebastián Klinke, doctor en Química Biológica, investigador del CONICET en la Fundación Instituto Leloir y expresidente de la Asociación Argentina de Cristalografía.

Klinke interpretó computacionalmente la información de los ensayos cristalográficos llevados a cabo en la estación sincrotrón de Hamburgo, Alemania, un acelerador de partículas de más de dos kilómetros de circunferencia de los que hay solo un puñado en el mundo. 

Mediante una técnica conocida como “difracción de rayos X” pudieron reconstruir la estructura tridimensional de la proteína cristalizada. 

También se realizaron análisis bioquímicos, de microscopía electrónica y simulaciones computacionales.  

Los análisis revelaron que cambios muy pequeños en determinados aminoácidos de ambas regiones terminales de la enzima estabilizan la diferente arquitectura de las isoformas de NADP-ME: las que no participan de la fotosíntesis se construyen con dos subunidades ensambladas, mientras que la C4-NADP-SE integra cuatro subunidades. 

“Esa organización proporciona el contexto estructural para adquirir propiedades regulatorias características de la enzima C4-EM-NADP con roles fotosintéticos”, resume Alvarez.

Por otra parte, el equipo pudo dilucidar la naturaleza singular de la interacción de las distintas variantes de la enzima con las moléculas sobre las que actúan, lo que correlaciona con su diferente capacidad de acelerar reacciones, asegura Klinke, quien también integra la Plataforma Argentina de Biología Estructural y Metabolómica (PLABEM), que tiene sedes en el Leloir y en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). 

En conjunto, el trabajo muestra cómo pequeños cambios en una proteína pueden contribuir a adquirir características especializadas, remarca Alvarez, quien añade que la fotosíntesis C4 ha evolucionado de manera independiente al menos 65 veces en 19 linajes de plantas, lo que pone de manifiesto la fuerte ventaja adaptativa que confiere este mecanismo.

“Si bien nuestros hallazgos no implican que podamos convertir inmediatamente una planta C3 como el trigo, el arroz o el tomate en una planta C4 mediante la introducción de estos cambios, identificar las reglas moleculares que determinan la adquisición y optimización de estas funciones permitiría diseñar estrategias para mejorar componentes de la fotosíntesis y aumentar la tolerancia de los cultivos frente a condiciones ambientales adversas.

Esto adquiere especial relevancia en un contexto de cambio climático, caracterizado por aumentos de temperatura y una mayor frecuencia e intensidad de eventos de estrés ambiental”, concluye Alvarez.

De la investigación también participaron otros científicos, incluyendo Mariana Saigo y María Fabiana Drincovich, del CEFOBI de Rosario, quienes ya venían trabajando en el proyecto desde un enfoque más bioquímico y fisiológico; y Fernando Zamarreño y Marcelo Costabel, del Instituto de Física del Sur (IFISUR), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional del Sur (UNS), en Bahía Blanca, quienes realizaron simulaciones de los estados activos de la enzima que permitieron complementar las técnicas experimentales de laboratorio.

Además de Alvarez, Maurino y Klinke, el estudio publicado en Molecular Biology and Evolution también lo firman Jonas Böhm, Simone Willms, Oja Ferrao, Martin Buitrago-Arango y Meike Hüdig, de la Universidad de Bonn; Gereon Poschmann, Nazanin Fazelnia y Luitgard Nagel-Steger, de la Universidad de Düsseldorf, Alemania; Athina Drakonaki y Christos Gatsogiannis, de la Universidad de Münster, Alemania; y Marcos Tronconi, del CEFOBI, en Rosario. 

En tanto, del publicado en The Plant Biology también fueron autores Jonas Böhm y Simone Willms, de la Universidad de Bonn; Niels Schneberger, de la Universidad de Saint Andrews, en Escocia; y Rosario Lunari, del CEFOBI.

Dr. Sebastián Klinke Biología Vegetal

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jueves, 17 de septiembre de 2026

Investigador del CONICET fue galardonado por la Sociedad Americana de Microbiología

 

 Alejandro Vila. Foto: IBR

Investigador del CONICET fue galardonado por la Sociedad Americana de Microbiología

Se trata de Alejandro Vila, científico reconocido internacionalmente por sus aportes fundamentales en el estudio de la resistencia a los antibióticos.

La Sociedad Americana de Microbiología (ASM) anunció que el Alejandro Vila, investigador del CONICET, director del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) y profesor titular de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ha sido distinguido con el Premio Moselio Schaechter 2026. 

Este galardón internacional reconoce a investigadores de países en vías de desarrollo que han demostrado un liderazgo excepcional y un compromiso sostenido con el avance de la microbiología global. 

Esta distinción forma parte del  Programa de Premios y Galardones 2027 de la AMS.

Ciencia consolidada: de la estructura molecular al impacto tecnológico

Las investigaciones de Vila se centran en uno de los desafíos de salud global más urgentes: la resistencia a los antibióticos. 

Su trabajo pionero en la biología estructural —que incluyó la introducción de la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) en el país para esta área de estudio— permitió desentrañar los mecanismos moleculares de las metalo-β-lactamasas, enzimas responsables de la resistencia bacteriana.

La relevancia de esta línea de investigación radica en la generación de conocimiento fundamental riguroso que se traduce en el desarrollo de patentes y servicios tecnológicos de alto valor agregado para el sector socio-productivo, sentando las bases moleculares sobre las cuales se sostiene la innovación biotecnológica actual.

El valor del equipo y el sistema científico

Respecto a la distinción recibida por por parte de la ASM, Vila destaca el carácter colectivo del logro: “Recibir este premio es un inmenso honor, pero sobre todo es un reconocimiento a la calidad de la ciencia de nuestro país. 

Este hito refleja décadas de trabajo ininterrumpido de un equipo humano excepcional integrado por investigadores, becarios y profesionales de apoyo en el IBR. 

Demuestra que, desde Argentina, tenemos la capacidad de hacer ciencia de frontera, formar recursos humanos de excelencia y generar conocimiento que aporte soluciones a problemas globales urgentes”.

Un reconocimiento de prestigio global

Fundada en 1899, la ASM es una de las organizaciones científicas más grandes del mundo. 

El Premio Moselio Schaechter, que lleva el nombre de un expresidente de la institución, pone en valor la capacidad de construir ciencia desde regiones en desarrollo, destacando tanto la excelencia en la investigación como el impacto en la formación comunitaria.

Vila es uno de los pocos científicos latinoamericanos en recibir esta distinción, uniéndose a investigadores como Gustavo Goldman (Brasil, 2021), Nancy Saravia (Colombia, 2013) y el también investigador del CONICET en el IBR Diego de Mendoza (2015).

CONICET

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martes, 15 de septiembre de 2026

DENIM XV, Argentina fue sede El encuentro de ingeniería neutrónica más importante del mundo

   

Argentina fue sede del DENIM XV, el encuentro de ingeniería neutrónica más importante del mundo

América Latina albergó por primera vez el congreso anual de la International Society of Neutron Instrument Engineers (ISNIE). 

Con la colaboración de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el evento reunió en Buenos Aires a casi 150 especialistas de todo el mundo y puso en valor el avance del reactor RA-10.

Del 7 al 11 de septiembre, Argentina fue el epicentro global de la ingeniería neutrónica al albergar la decimoquinta edición del DENIM (Design and Engineering of Neutron Instruments Meeting). 

La realización de este congreso en el país ocurre en un momento clave: la fase final de construcción y próxima puesta en marcha del Reactor Multipropósito RA-10, un hito estratégico que posiciona a la Argentina a la vanguardia científica tecnológica de la región.

En este contexto de avance nacional, el encuentro reunió a cerca de 150 investigadores y técnicos de 18 países, para debatir sobre el diseño, la ingeniería y la operación de instrumentos que permiten analizar la materia a escala atómica y molecular. 

La organización local del evento estuvo a cargo de la CNEA a través del Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN).

Para los equipos profesionales de la CNEA y el ámbito científico local, la cumbre de la Sociedad Internacional de Ingenieros de Instrumentos de Neutrones (ISNIE, por su sigla en inglés) representó una oportunidad de intercambio tecnológico. 

Durante las jornadas, los especialistas nacionales pudieron compartir experiencias directamente con los referentes de las principales instalaciones del mundo, fortaleciendo redes de cooperación y discutiendo soluciones de vanguardia en óptica, detectores y sistemas de control, y acelerando la transferencia de conocimiento en beneficio de nuestros proyectos en desarrollo.

Uno de los puntos culminantes del DENIM XV fue la visita técnica al Reactor Multipropósito RA-10 y al LAHN, en el Centro Atómico Ezeiza. 

La recorrida por las instalaciones ofreció a la comitiva de expertos internacionales la oportunidad de conocer en detalle el desarrollo de la ingeniería argentina y sus futuras capacidades operativas.

Los especialistas pudieron apreciar en el terreno el avance de la obra y conversar con los profesionales locales sobre el impacto que tendrá el reactor en la producción de radioisótopos, la investigación de materiales y la aplicación de técnicas neutrónicas de última generación.

La ISNIE es una red que nuclea a más de 300 especialistas de 23 laboratorios e institutos de todo el mundo. 

Una vez al año impulsa esta cumbre, que ya recorrió varios países de Europa, Norteamérica y Asia. 

Esta fue la primera edición realizada en América Latina.

El programa de actividades también incluyó la Escuela de Verano ISNIE en el Instituto Dan Beninson sobre blindajes de neutrones, así como sesiones técnicas plenarias, presentaciones de trabajos y debates sobre innovación aplicada en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIByNE) de la Ciudad Universitaria.

Qué es el LAHN

El Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN) es un centro de investigación especializado en el uso de las técnicas neutrónicas para el estudio de la materia. 

Su principal instalación estará asociada al RA-10 y contará con un conjunto de instrumentos que permitirán utilizar los haces de alto flujo neutrónico producidos en el reactor.

El LAHN dotará a la Argentina de un conjunto de instrumentos neutrónicos de última generación únicos en la región, capaces de estudiar la estructura, dinámica y composición de la materia en campos tan diversos como la industria energética, la biomedicina, la ciencia de materiales, la biotecnología y el patrimonio cultural. 

Con la consolidación de este laboratorio, el país no solo cubrirá la demanda de la comunidad científica local, sino que ofrecerá capacidades analíticas avanzadas a usuarios de toda América Latina y del resto del mundo.

CNEA

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lunes, 8 de noviembre de 2021

Hidrógeno verde USD 8.400M de inversión

  


“La producción de hidrógeno verde nos permitirá una transición de una matriz productiva basada en hidrocarburos a una basada en energías renovables”

El Secretario de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, Diego Hurtado, analizó la importancia del anuncio de USD 8.400 millones de inversión, por parte de la firma australiana Fortescue, para la producción de hidrógeno verde en nuestro país, anunciada por el Gobierno Nacional en el marco de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26), que se lleva adelante en la ciudad escocesa de Glasgow.

Hurtado señaló que la producción de hidrógeno verde “es muy importante porque nos va a permitir realizar una transición de una matriz productiva basada en hidrocarburos a una basada en energías renovables, con generación de nuevos puestos de trabajo y de una cadena de valor y aprendizaje para nuestras PyMEs. 

Además, es un producto de exportación de alto valor agregado que contribuirá a la generación de divisas”.

El secretario explicó que esta energía “se obtiene a partir de la electrólisis del agua, es decir que, por medio de una tecnología de electrolizadores, se logran separar las moléculas de hidrógeno presentes en la molécula de agua. 

Para que este hidrógeno pueda ser certificado como hidrógeno verde se requiere que la electricidad empleada en el proceso provenga de fuentes renovables. 

Por eso, en la Provincia de Río Negro, donde tenemos vientos espectaculares, se pueden instalar aerogeneradores para producir energía renovable para luego producir hidrógeno verde. 

Esto puede dar lugar a un ciclo virtuoso con una cadena de valor en donde podemos introducir, por ejemplo, eólica nacional ya que Argentina tiene capacidad para producir aerogeneradores que acompañen esta inversión”.

La empresa Fortescue ya ha iniciado trabajos de prospección en la provincia de Río Negro con vistas a la producción de hidrógeno verde a escala industrial, lo que le demandará una inversión de USD 8.400 millones y generará la creación de más de 15.000 puestos directos de trabajo y entre 40.000 y 50.000 indirectos.

De esta manera, se espera convertir a Río Negro en un polo mundial exportador de hidrógeno verde en 2030, con una capacidad de producción de 2.2 millones de toneladas anuales, lo que cubriría una producción energética equivalente a, por ejemplo, casi un 10% de la energía eléctrica consumida por Alemania en un año.

MINCyT

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